El otoño avanza y sus consecuencias se aprecian por toda la finca.
Las naranjas más tempranas, las navelinas, ya tienen una maduranción muy aceptable. Son muy dulces y jugosas, ahora más aún tras las recientes lluvias. Aún no han tomado su color oscuro característico porque no han culminado su maduración, aunque nosotros llevamos comiéndolas desde hace unas semanas cuando empezaban a tomar color porque suelen estar dulces antes. Además, hay que agotarlas pronto porque tienen un fácil desprendimiento y los temidos vientos otoñales no se harán esperar y tenemos las navelate madurando también.
Como digo, las recientes lluvias han provocado el rajado y caida de algunas naranjas, normalmente eso ocurre cuando una planta sufre periodos de estrés hídrico durante el engorde del fruto y, al llover, la máxima disponibilidad de agua en el suelo hace que la planta inyecte más líquido en la fruta del que admite su crecimiento.
Por otra parte, el níspero ya tiene formados todos los ramilletes florales y cualquier dia de estos se empezarán a ver las abejas pululando por todo el árbol, en cuando detecten las primeras flores abiertas.
Aún quedan restos del hongo tipo mildiu que detecté el año pasado en las hojas y fruto. Un visitante del blog, entendido en este tipo de frutales por ser técnico y por su procedencia de la Costa Tropical granadina, me aclaró de qué tipo de enfermedad se trataba. Así que he aplicado algunos tratamientos con mancozeb y he dado una buena poda intentando eliminar las ramas más afectadas con el fin de prevenir la enfermedad para esta campaña. No obstante, debo no bajar la guardia y seguir aplicando algunos tratamientos fungicidas, al menos hasta el envero del fruto.






















